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E
sta tarde de octubre, con tu ausenciatan clavada en las horas,
se me ha puesto amarilla hasta la sangre
--senara de dolor, labrada y honda
para los granos rubios del recuerdo...--
y le duele a mi boca
la larga soledad de su camino
sin pájaros ni aromas.
Ya no tiene medida tu silencio
en esta lluvia de hojas.
que caen del corazón, sobre la tarde
de oro melancólica.
Enfermas de amarillo sol poniente,
en desbandada loca,
se van por la ventana del otoño
mis últimas alondras.
(
Por la imposible senda de tu boca, 1971)
Ignorancia
Y
o no sési soy hombre, piedra o pájaro.
A veces pienso,
vuelo,
vivo.
A veces no hago nada.
Sólo estar,
grávido y revertido,
en la mínima huella de mi paso.
Sin más norte
que la cansada prisa de las horas
por la sangre caliente de fracasos.
Y no sé
qué diferencia al hombre
del pájaro y la piedra.
(
Oficio de vivir, 1975)
XXII
Y
o soy como el otoño: de amarillotengo vestidos sueños y paisaje;
en un viento amarillo, es mi equipaje
de hoja seca también. Como un barquillo
mi corazón de pájaro, y un brillo
--otoñal y romántico abordaje--
de estrellas me alucina. Del linaje
del crisantemo soy: triste y sencillo.
Quiero, como noviembre, que la ausencia
esté donde yo estoy. ¡Cuánto recuerdo
entre las manos nobles y cansadas...!
En la sangre que grita su presencia,
un cartel de silencio. Y un acuerdo
de hermandad con las cosas acabadas.
(
Antología amarilla, 1996)
Los puntos cardinales
L
os puntos cardinalesde mi existencia
son:
Amor en el Norte,
al Sur tristeza,
al Este pensamiento
y en el Oeste
un grano de esperanza
y otro de miedo.
--Y yo sobre la tierra
y una carga de tiempo--.
Cuando se arremolinan
los cuatro vientos
hay un parto de estrellas
corazón adentro.
¡Ha nacido el poema!
(
Cancionero del Odiel,1991)
XV
He perdido la fe. Ya soy humano
recipiente de hastío: me navegan
petroleros las rutas del balandro,
y crecen cardos en la sementera
que azota un viento viejo de castigo
para el amor rotundo de mi mesa.
Tengo el abrazo roto; la caricia,
perdida en vericuetosa de retamas,
disimula su fiebre envientecida.
La mirada se enturbia ante el asombro
de tantas conjugadas negaciones,
de tantos gritos en el viento hondo.
No hay un escorzo de posible espera
donde mi sangre mutilada apoye
su temeraria vocación de estrella.
Cansado de tener sobre la duda
el viento cenital de los fracasos,
presento dimisión de mi locura.
Sin pájaros, ni lluvia, ni sembrados,
ni mástil para fugas de horizontes,
ahora soy pobremente un juan delgado
que quiere echarle una costura al tiempo
para hacerse un costal de soledades
donde meter las alas y el aliento.
Y así, mudo de sol, estremecido
en la ceguera de la voz más alta,
colgar los sueños y olvidar que vivo
del viento y en el viento que me arrastra.
(
Tiranía del viento, inédito)