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Publicada el 29 de septiembre de 1999. |
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| Sobre la filosofía psicológica de Wittgenstein. | |
J. L. Gil de Pareja: La filosofía de la
psicología de Ludwig Wittgenstein,
Barcelona,
Promociones y Publicaciones Universitarias, l992, pp. 368
La presente obra se ocupa de las más importantes ideas de Wittgenstein acerca de la psicología.
El filósofo se separa envarios aspectos de las ideas tradicionales enf ilosofía en esta área de la
psicología. Así el mayor énfasis de Wiitenstein se da en el rechazo del método de analizar el
propio caso para llegar a conclusiones psicológicas. En este punto -y en muchos otros se opone al
cartesianismo.
Una razón que aduce el filósofo es que a partir de un único caso -el mío- no se puede generalizar. También rechaza lo que él denomina un lenguaje privado. Es ésta otra razón en contra del análisis centrado en el propio yo. Consecuencia de lo anterior es el rechazo de la tesis de que tengamos acceso privilegiado a nuestro propios actos mentales y que ese acceso pueda considerarse infalible. En el lenguaje privado se supone que sólo el propio sujeto sabe el significado que otorga a las palabras. El elabora su propia semántica. Wittgenstein rechaza también que el acceso a otras mentes se de por analogía con el propio caso. Yo tendría "que imaginar el dolor que no siento sobre el modelo del dolor que siento". No me es posible atribuir a los demás lo que sólo es verdadero del propio caso.
Asimismo, el filósofo argumenta que defender el acceso privilegiado a la propia mente lleva inmediatamente al solipsismo. Es necesario subrayar que Wittgenstein parte siempre de un análisis del lenguaje para el estudio de los fenómenos psicológicos. En cuanto al argumento contra el acceso privilegiado, él afirma que, por ejemplo, en el caso del "dolor" no soy yo quien le otorgo significado al término, sino que dicha palabra tiene ya un uso público, y que, además, se establece en relación con la expresión natural del dolor. Obviamente esto no supone que uno no sienta privadamente el dolor.
Un lenguaje privado le resta fuerza y eficacia a la principal tarea del lenguaje que es la comunicación. El lenguaje es parte de una forma de vida y tiene en ella sus raíces. Por eso, Wittgenstein pone mucha atención al uso de los términos que se refieren a eventos psicológicos. "Wittgenstein señala que los datos de la experiencia subjetiva deben confrontarse con otros relativos al contexto y a la conducta, para resaltrar así que la introspección no lleva a un conocimiento completo, directo e irrefutable de la mente humana". (69) Gil de Pareja apunta una observación crítica. "A mi juicio debe también considerarse la herencia de la reflexión filosófica sobre lo psíquico obtenida mediante introspección. Esta práctica nos legó importantes datos relativos a la experiencia subjetiva." (69)
Señala también el autor que "rechazar la autoobservación como el mejor camino de acceso a lo mental no significa eliminarla, como hace el conductismo radical". (69) La posición de Wittgenstein acerca del conductismo la expone más adelante el autor con todo detalle. Wittgenstein evita tanto el mentalismo exagerado como el conductismo exagerado; también se opone al análisis meramente biológico de la mente. Se rechaza el mentalismo porque conduce a un paralelismo que elcalifica de desorientador y también porque conduce al dualismo. Gil de Pareja aclara que para Wittgenstein los eventos mentales no son reducibles a realidades físicas, pero su postura no invalida la tarea de la ciencias de la naturaleza en su intento de construir modelos explicativos del funcionamiento de la mente humana". (71)
El propósito del filósofo no es desarrollar una psicología, sino un trabajo filosófico tal como él lo concibe: clarificación conceptual mediante el análisis lingüístico. Desembarazarnos de las confusiones conceptuales de que aún adolece la ciencia psicológica. Wittgenstein rechaza el monismo metodológico que defiende el positivismo. Asimismo, respeta la autonomía de la ciencia pero al mismo tiempo no supedita la filosofía a la ciencia. Por eso rechaza toda analogía entre los conceptos de las ciencias naturales y los de la psicología. La psicología no es reducible a física ni a biología. La psicología es una ciencia del sujeto humano y por ello es el lenguaje el que nos pone en la justa perspectiva. El determinismo es válido en las ciencias naturales en la medida en que éstas operan con experimentos. Pero esto no puede hacerse en psicología pues ésta trata de motivaciones y sentimientos. De lo cual concluye el filósofo que tampoco le preocupa que en psicología no haya leyes como en las ciencias naturales. De hecho Gil nos dice que Wittgenstein "descarta todo intento de buscar leyes invariables de la conducta humana". (85) El filósofo austríaco rechaza que la psicología trate de una entidad que denominamos "mente", y mucho menos como algo inaccesible, oculto, o como una "espíritu en la máquina".
Entre l947-l948 Wittgenstein escribió Bemerkungen über die Philosophie der Psychologie, y en esta obra esboza un plan de tratamiento de los conceptos psicológicos. En este plan habla de: sensaciones, emociones, y de la diferencia entre la primera y la tercera persona. "La tercera persona del presente tiene que verificarse mediante observaciones, en tanto que la primera no". (:91)
Ante todo Wittgenstein le interesa una visión sinóptica de los conceptos psicológicos a través de su uso en el lenguaje ordinario, pues es necesario ver las interconexiones entre estos conceptos, unos arrojan luz sobre los otros. Además, ver sinópticamente evita que nos enredemos en nuestras propias reglas. Utilizando su análisis del lenguaje, en el cual cuestiona que el significado sea el objeto al cual se refiere la palabra, Wittgenstein rechaza la idea de usar el "yo" como un concepto referencial. La autoobservación no es aceptable como medio de conocimiento de lo interno. "Al negar que exista una observación privada exenta de duda, Wittgenstein insiste en la asimetría entre la primera y tercera persona como delimitadora del ámbito de lo interno". (99)
Wittgenstein distingue entre experiencia y "vivencia". Las emociones son vivencias pero no son experiencias; las impresiones (sensoriales) son experiencias. Gil afirma que para el filósofo "la psicología es algo esencialmente vivencial". (100) Por su parte el propio Wittgenstein afirma: "Las experiencias tienen una duración y un despliegue: pueden acontecer uniformemente o no uniformemente. Tienen intensidad. No son referencia del pensamiento". (100) En la experiencia ubica todo el ámbito perceptivo. No obstante, Wittgenstein no clasifica como vivencias a todos los estados mentales. Pero puede decirse que uno vive sus propios estados mentales. Por ejemplo, el pensamiento no lo considera como una vivencia.
En general caracteriza los concetos psicológicos por los siguientes rasgos:
duración, intensidad, expresión característica de la conducta, sujeción a la voluntad y relación con su objeto". (101) La relación con el objeto es la intencionalidad. En cuanto a la duración, Wittgenstein la aplica a las sensaciones, pero no a la creencia ni a la comprensión. No preguntamos cuánto tiempo dura una creencia. También distingue estados de conciencia y disposiciones. "La diferencia general entre ". (103) Los eventos mentales muestran también la característica de tener un grado de intensidad. Asimismo, tienen una localización corporal. Localizamos las sensaciones, el dolor, pero no localizamos una emoción ni una sensación cinestésica.
Wittgenstein analiza la sensación desde una perspectiva holística. La sensación nos da la
información que nos brindan los sentidos. La percepción conduce a la representación del objeto.
Está sujeta a interpretación no sólo individual sino también social, debida al grupo a que uno
pertenece. El lenguaje hace público lo que en la percepción es privado. "Wittgenstein entiende que
el signficado de las palabras relativas a sensaciones adquieren su significado al hilo de la
punlicidad del uso lingüístico,pues yo sé lo que es "dolor" cuando aprendo la gramática del
"dolor". De ahí que el acceso a loprivado venga mediado por el uso intersubjetivo del lenguaje,
de modo que se llega a lo privado mediante el uso de algi público." (123)
El aprendizaje se produce en forma muy específica en los seres humanos y ocurre por virtud del lenguaje. Ello es así debido al aprendizaje de conceptos, al hecho de la regularidad práctica al seguir reglas y en el aprender distintas formas de cálculo. El aprendizaje tiene su base en la experiencia sensorial, pero en realidad la actividad mental trasciende con mucho dicha base pues se adviene ampliamente al conocimiento consciente y reflexivo.
Wittgenstein rechaza la concepción sustancialista de la mente, como si el signo correspondiera siempre a un "Objeto". Pero rechaza también muy enfáticamente la la identificación de la mente con los procesos cerebrales. Wittgenstein aboga por una unidad íntima de lo corporal y lo mental, y esa unidad es pensada como "persona". Nuestros estados de conciencia se aplican a la unidad del ser humano. La autoconciencia no se fundamenta en la autoobservación, sino más bien en la relación con las demás personas. Gil Pareja concluye: "Por un lado, acepta el carácter no material de la mente y, por otro, admite que la fisiología puede ser el aspecto externo de algo interno". (:193) En alguna ocasión Wiitgenstein expresó la idea siguiente: "El cuerpo es la mejor figura del alma humana". Nuestro cuerpo no puede enterderse mecánicamente, sino que es portador de significado y expresión. "Wittgenstein no reduce lo mental a lo corporal ni tampoco escinde lo mental respecto de lo corporal. Su análisis de los conceptos psicológicos muestra que no se refieren sólo a mentes o sólo a cuerpos, sino a personas, a human beings". (: 323)
De acuerdo a Gil Pareja el concepto de "persona" es un concepto que se caracteriza por su "primitividad lógica", tal como sucede también en Strawson. Esto significa que persona es un concepto anterior a los estados de conciencia como a los estados corporales.
Witgenstein dedicó bastante reflexión al acto de "pensar". Lo relaciona directamente con el hablar, aunque también los distingue. El pensar es propio de los seres humanos. El hablar no se reduce a ser la expresión externa del pensamiento, no son dos actividades que corren paralelas. El pensar se relaciona muy íntimamente con la acción, de hecho se lo relaciona con las "formas de vida". El pensamiento se nos hace presente en la actividad lingüística. El pensamiento no es de naturaleza material, tiene un carácter interno propio.
Junto al pensar, Wittgenstein analiza también "el comprender". Gil de Pareja observa que no ofrece una definición precisa del fenómeno del comprender. Pero describe muy en detalle distintas formas del comprender. Este no parece ser un estado de conciencia sino más bien una disposición, "una capacidad que entraña el dominio de una técnica". (:208) La comprensión no puede ser reducida al hecho psicológico de tener imágenes mentales. Wittgenstein la caracteriza como una captación mental instantánea. Pero los criterios acerca de lo que denominamos "comprensión" son externos, esto es, se manifiesta en la conducta, en el el lenguaje en su uso práctico y en la acción. La acción es el indicio de la comprensión. El comprender es interno pero se expresa en forma externa.
Gil de Pareja observa que Wittgenstein no relaciona mucho el comprender con el interpretar, términos que, sin embargo, van muy unidos. También señala que no hace ver la dimensión histórica de la interpretación, aspecto en lo cual la hermenéutica ha insistido ampliamente. En cambio, Wittgenstein relaciona la interpretación con los procesos de percepción, aunque también afirma que interpretar es una forma de pensar. La interpretación se relaciona con el lenguaje, pero también con acciones y gestos. La interpretación va incluida en los actividad lingüística, pues interpretamos signos mientras hablamos. En la interpretación utilizamos frecuentemente reglas y éstas son de carácter público. También señala que el interpretar no se reduce a una "intención" que le damos a los significados.
En cuanto al "explicar", Wittgenstein es bien enfático en evitar generalizaciones. Por eso ubica la ciencia psicológica del lado de las ciencias sociales y humanas, y no en las ciencias naturales. No caben allí explicaciones de tipo legaliforme. Las explicaciones se producen en el ámbito de un determinado lenguaje, y por tanto, va unida a la "comprensión". No obstante, esta prevalencia de la "comprensión", Gil de Pareja advierte que el filósofo vienés se diferencia de la hermenéutica de Dilthey y Gadamer porque no da prevalencia al caso individual, al caso propio y porque no remite a la historia y menos aún piensa el "comprender" como método propio de la ciencia histórica.
Wittgenstein analiza también las creencias. Señala que una peculiaridad del "creer" es que no puede usarse como algo falso por parte de la primera persona. "La creencia es una disposición del que cree, que se me revela en el otro por su conducta y sus palabras". (:238) Así, Wittgenstein afirma que hay diferencia entre el pensar y el creer. La creencia va unida a su aceptación.
Para Wittgenstein "la intención" es parte de la conducta típicamente humana. "La intención
supone el pleno dominio del sujeto psicológico sobre su propio actuar: es previo a la acción en sí
misma considerada y se puede conocer a través de ella, pero no mediante observación directa; es
un acto íntimo inobservable". (Gil de Pareja: 249) Sólo hablamos de "intencionalidad" con
relación a lo mental, no a lo físico. La intención es la perspectiva personal que tenemos sobre un
determinado acontecimiento. Wiitgenstein se resiste a considerar la "intención" en términos de
causalidad.
La filosofía psicológica de Wittgenstein ha sido caracterizada frecuentemente de conductista. Gil de Pareja discute esta taxonomía con algún detenimiento. Concluye que no puede hablarse de un conductismo en el sentido tradicional del término porque el filósofo admite "procesos mentales" -como el recordar, el pensar, el comprender- Si bien es cierto que critica la introspección y la idea de estados internos, sin embargo, lo hace porque no hay observación de nosotros mismos, y la psicología debe acudir a la manifestación externa de la conducta. Pero lo original de la teoría psicológica de Wittgenstein es que en esta manifestación externa el lenguaje juega un papel central. Conducta pública y lenguaje (que es público por definición) son los dos pilares de nuestro conocimiento de lo mental. El conductismo filosófico de Wittgenstein está pues en esta posición metodológica conforme a la cual hemos de tener en cuenta principalmente el lenguaje y la conducta pública, pero no la observación de estados internos. Esto, sin embargo, no implica la negación de lo mental. "Su postura no niega lo interno. Así, aunque otorga a los criterios de conducta un papel relevante a la hora de determinar el significado de las palabras relativas a lo mental, su postura no hace que se establezcan con carácter excluyente". (: 315)
Gil de Pareja compara la posición psicológica de Wittgenstein con la de Freud. El primero hace un
análisis de la conducta partiendo del uso público y consciente del lenguaje; el segundo funda la
psicología fundamentalmente desde lo inconsciente. Wittgenstein destaca la autonomía consciente
del ser humano, y en ello difiere diametralmente del psicoanálisis. También el filósofo insiste en la
intencionalidad y teleología de los actos humanos; conceptos estos que no son importantes en el
fundador de la psicología profunda.
Esta obra de Gil de Pareja nos brinda un panorama de la filosofía de la psicología de Witgenstein. Un panorama que no es obvio en el filósofo dado lo fragmentario de sus observaciones y pensamientos. Un panorama pero también un análisis detallado de cada uno de los hechos psicológicos de los cuales se ocupó el filósofo vienés. Se trata de un análisis paciente y bien ponderado. Evita conclusiones extremas y muestra algunas de las lagunas del filósofo en términos de psicología. En suma una obra indispensable y muy útil para entender las investigaciones psicológicas de Wittgenstein.
Gil de Pareja señala varias veces que Wittgenstein no alude a la historicidad del ser humano ni a la historia; ni siquiera cuando habla de 'interpretación', como es corriente hacerlo. Me parece, sin embargo, que el lugar de la "historia" en la obra de Wittgesntein lo sustituye por lo que él denomina muy sabiamente "formas de vida". Toda lenguaje, todo conocimiento, toda praxis, e incluso la verdad, se da dentro del ámbito de una determinada "forma de vida". Ahora bien "la forma de vida" es otra manera de expresar lo cultural, la vida de los seres humanos en comunidades con su cultura propia. Vida cultural que es inseparable del modo de ser del hombre. Además, en algunas ocasiones Wittgenstein habla de La historia natural" del ser humano, y ubica al lenguaje dentro de esa historia natural. Obviamente esa historia natural del hombre, no es la historia natural de los científicos de la naturaleza, los biólogos, por ejemplo.