Publicada el 15 de noviembre de 1998.
El redescubrimiento de la mente

John Searle: El redescubrimiento de la mente.

(BARCELONA, Crítica, 1994).

John Searle es conocido como filósofo del lenguaje, que ha profundizado algunas líneas de pensamiento iniciadas por Wittgenstein. En esta obra hace un análisis del problema mente-cuerpo precisando que la misma filosofía del lenguaje no es sino una rama de la filosofía de la mente.

Para Searle la mente es básicamente la conciencia, pues lo inconsciente sólo tiene sentido en tanto dice alguna relación con la conciencia. Ahora bien, las filosofías dominantes de la mente -por lo general el materialismo eliminativo- reducen la mente a mecanismos neuro-cerebrales. Y con ello rechazan la irreductibilidad propia de la conciencia y, por tanto, de lo mental. Lo significativo es, sin embargo, que a pesar de esta crítica al materialismo eliminativo, Searle defiende una posición emergentista que es conforme con el materialismo y pero que él prefiere denominar "naturalismo". La conciencia es una propiedad emergente de ciertos procesos neurobiológicos. No se trta de una identidad entre mente y cerebro, pero ciertamente la conciencia no se da sin estos procesos cerebrales. Los procesos superiores del cerebro producen, causan la conciencia. Searle utiliza muy frecuentemente el término "causa" para caracterizar la relación cerebro mente. Desafortunadamente no analiza el concepto causa ni tampoco en qué sentido específico puede decirse que el cerebro causa la conciencia.

Aunque la conciencia es producida por procesos superiores del cerebro (tanto en el animal como en el hombre) ello no significa que la conciencia pueda reducirse a esos mecanismos neurobiológicos. El materialismo eliminativo descarta la conciencia. El naturaliasmo biológico de Searle pretende mantener la irreductibilidad de la conciencia. Es decir, la conciencia tiene sus caracteres propios que pueden ser descritos en un sentido fenomenológico. Para Searle es importante que la conciencia sea causada por fenómenos superiores del cerebro humano, pues de esta manera la concepción de la mente no es acientífica y se configura coherentemente con la imagen científica del mundo que es la de la modernidad. La conciencia aunque no puede ser reducida a fenómenos cerebrales no se explica sin ellos.

Las características de la conciencia son: la intencionalidad, la subjetividad, la racionalidad, la totalidad, la contextualidad. Es curioso que Searle hable extensamente de la intencionalidad y nunca cite a los creadores de esta teis, Breentano y sobre todo Husserl. La intencionalidad es la característica fundamental de la conciencia. La concienca es conciencia de. La percepción es percepción de algo. Ser consciente es tener conciencia de. No tiene sentido hablar de conciencia sino en la medida en que se trata de conciena de. Esta es la intencionalidad. Como tal es una característica irreductible de la conciencia y de la mente humana.

lA SUBJETIVIDAD es otra característica de la conciencia humana. Los hechos mentales son relativos a un sujeto. Soy yo quien siento, quien quiero, quien tengo conciencia de algo. Searle cuestiona vehementemente la tesis tradicional según la cual sólo lo objetivo es real. Esto es falso porque hay una realidad que es subjetiva y que es la mente, la conciencia. Como la mente no es una realidad objetiva sino subjetiva, los métodos objetivistas no son apropiados para estudiar la mente y la conciencia. En particular la tesis conductista según la cual sólo la conducta observable puede ser objeto de la ciencia psicológica es radicalmente falsa. Consecuentemente con ello, Searle no rechaza la introspección como una -no la única- manera de conocer la mente.

Los hechos y fenómenos mentales sólo pueden entenderse referidos a una totalidad. Las estrcuturas mentales en tanto estructura las significativas forman una especie de red en la que cada fenómeno solo puede ser comprendido en relación a la totalidad de la red.

A su vez la red remite a un Trasfondo. Este trasfondo no es la episteme foucaultiana como foirmación discursiva, la cual Searle critica porque las reglas no se autointerpretan. Pero si puede remitirse a lo que Wittgenstein denomina el trasfondo de nuestro pensamiento que él caracteriza "a manera de una mitología". En Foucault la episteme es el fonfdo no pensado de nuestro pensamiento. En Wittgenstein -y en Searle- es el pensamiento que no cuestionamos pero desde el cual pensamos.