ContenidoGen. del Treinta

 

LA GENERACION DEL VEINTISIETE

 

Federico García Lorca

 

Los textos "Nadadora sumergida", "Degollación del Bautista" y "Suicidio en Alejandría" corresponden a la incursión de Lorca en el Surrealismo, hasta donde es posible hablar de un discurso surrealista lorquiano. Aparecen originalmente en Gallo, editada en Granada por Federico y sus amigos.Son un anticipo de la atmósfera onírica-introspectiva presente en El Público (1930) y en los guiones cinematográficos que escribe por las mismas fechas de entre los que se destaca Viaje a la luna (1930). La poesía de Poeta en Nueva York, que data dc la misma época, sería la tercera línea del triángulo isósceles formado por esos escritos. Todos guardan estrecha relación con Un chien andaluz, el cortometraje producido, escrito y dirigido por el binomio Dalí-Buñuel, de feliz recordación para Lorca.


Nadadora sumergida

Yo he amado a dos mujeres que no me querían, y sin embargo no quise degollar a mi perro favorito. ¿No os parece, condesa, mi actitud una de las más puras que se pueden adoptar?
Ahora sé lo que es despedirse para siempre. El abrazo diario tiene brisa de molusco.
Este último abrazo de mi amor fue tan perfecto, que la gente cerró los balcones con sigilo. No me haga usted hablar, condesa. Yo estoy enamorado de una mujer que tiene medio cuerpo en la nieve del norte. Una mujer amiga de los perros y fundamentalmente enemiga mía.
Nunca pude besarla a gusto. Se apagaba la luz, o ella se disolvía en el frasco de whisky. Yo entonces no era aficionado a la ginebra inglesa. Imagine usted, amiga mía, la calidad de mi dolor.
Una noche, el demonio puso horribles mis zapatos. Eran las tres de la madrugada. Yo tenía un bisturí atravesado en mi garganta y ella un largo pañuelo de seda. Miento. Era la cola de un caballo. La cola del invisible caballo que me había de arrastrar. Condesa: hace usted bien en apretarme la mano.
Empezamos a discutir. Yo me hice un arañazo en la frente y ella con gran destreza partió el cristal de su mejilla. Entonces nos abrazamos.
Ya sabe usted lo demás.
La orquesta lejana luchaba de manera dramática con las hormigas volantes.
Madame Barthou hacía irresistible la noche con sus enfermos diamantes del Cairo y el traje violeta de Olga Montcha acusaba, cada minuto más palpable, su amor por el muerto Zar.
Margarita Gross y la españolísima Lola Cabeza de Vaca, llevaban contadas más de mil olas sin ningún resultado.
En la costa francesa empezaban a cantar los asesinos de los marineros y los que roban la sal a los pescadores.
Condesa: aquel último abrazo tuvo tres tiempos y se desarrolló la manera admirable.
Desde entonces dejé la literatura vieja que yo había cultivado con gran éxito.
Es preciso romperlo todo para que los dogmas se purifiquen y las normas tengan nuevo temblor.

 

 

LXXXV


 

CUADRIVIUM
Documentos

 

.......Es preciso que el elefante tenga ojos de perdiz y la perdiz pezuñas de unicornio.
.......Por un abrazo sé yo todas estas cosas y también por este gran amor que me desgarra el chaleco de seda.
....- ¿No oye usted el vals americano? En Viena hay demasiados helados de turrón
y demasiado intelectualismo. El vals americano es perfecto como una Escuela Naval.
¿Quiere usted que demos una vuelta por el baile?
.......A la mañana siguiente fue encontrada en la playa la Condesa de X con un tenedor de ajenjo clavado en la nuca. Su muerte debió ser instantánea. En la arena se encontró un papelito manchado de sangre que decía: "Puesto que no te puedes convertir en paloma, bien muerta estas
.......Los policías suben y bajan las dunas montados en bicicleta.
......Se asegura que la bella Condesa de X era muy aficionada a la natación, y que ésta ha sido la
causa de su muerte.
.....De todas maneras podemos afirmar que se ignora el nombre de su maravilloso asesino.

 

Degollación de Juan El Bautista


Bautista: ..................¡Ay!
Los negros:.............. ¡Ay ay!
Bautista: ..................¡Ay ay ay!
Los negros:.............. ¡Ay ay ay!
Bautista:...................¡Ay ay ay!
Los negros:.............. ¡Ay ay ay ay!

Al fin vencieron los negros. Pero la gente tenía la convicción de que ganarían los rojos.
La recién parida tenía un miedo terrible a la sangre, pero la sangre bailaba lentamente con
un oso teñido de cinabrio bajo sus balcones. No era posible la existencia de los paños blancos,
ni era posible el agua dulce en los valles. Se hacía intolerable la presencia de la luna, y se deseaba el toro abierto, el toro desgarrado con el hacha y las grandes moscas gozadoras.
El escalofrío de los planetas repercutía sobre las yemas de los dedos y en las familias se empezaba a odiar el llanto, el llanto de perdigones que apaga la danza y agrupa las migas de pan.
Las cintas habían destronado a las serpientes y el cuello de la mujer se hacía posible al humo y a la navaja barbera.

Bautista:..................... ¡Ay.ay.ay,ay!
Los negros: .................¡Ay,ay,ay!
Bautista: ......................¡Ay,ay,ay!
Los negros: ..................¡Ay,ay!
Bautista:.......................¡Ay,ay!
Los negros: ..................¡Ay,!
Los rojos (apareciendo
súbitamente): ...............¡Ay,ay,ay!

LXXXVI


 

CUADRIVIUM
Documentos

 

Suicidio en Alejandría

13 y 22
Cuando pusieron la cabeza cortada sobre la mesa del despacho, se rompieron todos los cristales de la ciudad. Será necesario calmar a esas rosas, dijo la anciana. Pasaba un automóvil y era un 13. Pasaba otro automóvil y era un 22. Pasaba una tienda y era un 13. Pasaba un kilómetro y era un 22. La situación se hizo insostenible. Había necesidad de romper para siempre.

12 y 21

 

Después de la terrible ceremonia, se subieron todos a la última hoja del espino, pero la hormiga era tan grande, tan grande, que se tuvo que quedar en el suelto con el martillo y el ojo enhebrado.

11 y 20

 

Luego se fueron en automóvil. Querían suicidarse para dar ejemplo y evitar que ninguna canoa se pudiera acercar a la orilla.

1O y 19

 

Rompían los tabiques y agitaban los pañuelos. ¡Génova! ¡Génova! Era de noche, y se hacía precisa la dentadura y el látigo.

9 y 18

 

Se suicidaban sin remedio, es decir, nos suicidábamos. ¡Corazón mio! ¡Amor! La tour Eiffel es hermosa y el sombrío Támesis también. Si vamos a casa de Lord Butown nos darán la cabeza de langosta y el pequeño círculo de humo. Pero nosotros no iremos nunca a casa de ese chileno.

8 y 17

Ya no tiene remedio. Bésame sin romperme la corbata. Bésame, bésame.


7y 16

Yo, un niño, y tú, lo que quiera el mar. Reconozcamos que la mejilla derecha es un mundo sin normas y la astronomía un pedacito de jabón.

6 y 15

Adiós. ¡socorro! Amor, amor mío. Ya morimos juntos. ¡Ay! Terminad vosotros por caridad este poema.

 

LXXXVIII


 

LA GENERACION DEL VEINTISIETE
Federico García Lorca

 

5 y 14
4y 13

Al llegar este momento vimos a los amantes abrazarse sobre las olas.

3 y 12
2y 11
1 y 10

Un golpe de mar violentísimo barrió los muelles y cubiertas de los barcos. Sólo se sentía una voz sorda entre los peces que clamaba.

9
8
7
6
5
4
3
2
1
o

Nunca olvidaremos los veraneantes de la playa de Alejandría aquella emocionante escena de amor que arrancó lágrimas de todos los ojos.

 

LXXXIX

ContenidoGen. Treinta