CAYO JULIO CESAR
Roma 12-7-100 a.C. - Marzo 44
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Cayo Julio César era miembro de una de las familias más laureadas de Roma, los Julios, que se decían descendientes de la misma Afrodita. Esta familia no poseía una gran fortuna ni una posición política importante por lo que se decantó por las propuestas democráticas de Mario. Perseguido por Sila, quien le obligó a divorciarse de su esposa Cornelia por ser hija de Cinna, César huyó del dictador hasta que consiguió el perdón. Después inició su carrera militar en el Asia Menor hasta que Sila falleció y regresó a Roma donde inició su carrera senatorial. En el año 69 a.C. fue nombrado cuestor de la Hispania Ulterior para regresar años después a Roma donde se inició su enfrentamiento con Pompeyo. Durante la estancia de éste en Oriente, Julio consiguió los nombramientos de edil, pontifex maximus y pretor urbano, congraciándose con la plebe y con el orden ecuestre al aliarse con Craso. En el año 61 César era nombrado gobernador de la Hipania Ulterior pero al año siguiente estaba de regreso en Roma. Los tres personajes con mayor influencia en aquellos momentos -Cesar, Pompeyo y Craso- decidieron unirse para formar el Primer Triunvirato, consolidado con el matrimonio de Julia, hija de César, con Pompeyo. Los triunviros se repartieron las zonas de influencia: Craso recibió el gobierno de los países de Oriente, Pompeyo permanecía en Roma y César asumía el mando militar de la Galia Cisalpina y el proconsulado de la Narbonense. Desde ese momento se enzarzó en una dura guerra contra los galos que duraría ocho años, consiguiendo la conquista de toda la Galia. Luchó contra los germanos en las orillas del Rin y envió dos expediciones a Britania. La muertes de Julia y Craso (54 y 53 a.C.) motivaron la separación entre Pompeyo y César al desaparecer los vínculos entre ambos. Cada uno deseaba imponerse debido a su tendencia al poder personal lo que provocaría una encarnizada guerra civil. Cuando en el año 49 Julio acababa su mandato en la Galia, el Senado le ordenó que retirara las legiones del territorio galo lo que motivó que César atravesara el Rubicón y marchara con sus tropas hacia Roma. Pompeyo se retiró a los Balcanes para preparar la resistencia mientras su lugarteniente en España era derrotado. César y Pompeyo se enfrentaron en Farsalia (48 a.C.), viéndose obligado Pompeyo a huir a Egipto donde fue asesinado por Ptolomeo XIV. César no fue muy agradecido con quien mandó asesinar a su rival ya que marchó a Egipto y le arrebató el trono para entregárselo a Cleopatra, con la que mantuvo una estrecha relación. Desde ese momento se dedicó a poner fin a las resistencias pompeyanas venciendo definitivamente en Tapso y Munda a los partidarios de Pompeyo. En el año 45 a.C. se convertía en el único dueño de la situación y recibía el nombramiento de "dictador perpetuus" al que había de añadir los títulos de "imperator", "pontifex maximus" y "pater patriae". César ejercía más bien como un monarca lo que motivó que las alarmas saltaran entre los partidarios de la república. Sus enemigos se aliaron para poner fin a su vida lo que ocurrió en los idus de marzo del año 44 a.C., siendo Bruto el brazo ejecutor. El heredero de su programa reformista será su hijo adoptivo Octavio. |
ACTIVIDADES LITERARIAS DE JULIO CESAR Y OTROS DATOS...
ACTIVIDAD LITERARIA DE CÉSAR.
Sus dotes personales, su formación y el
ambiente social en el que se desenvolvió, empujaron a César desde su juventud al
ejercicio de la actividad literaria. Escribió una tragedia (Edipo),
un poema en honor de Hércules (Laudes Herculis) y elegías
amorosas.
Más tarde, cuando su actividad
político-militar era más intensa, encontró también tiempo para las letras: el
año 54 a. C. en la época de su paso por los Alpes, escribió dos libros dedicados
a Cicerón, De Analogia (una defensa de su purismo lingüístico); el
año 46 a. C., camino de España escribió el poema Iter (escrito a
imitación de Lucilio); el año 45 a. C. escribió Anticatón en dos
libros, dirigidos contra los elogios escritos por Cicerón y Bruto en honor de
Catón de Útica, célebre pompeyano, opuesto naturalmente a César. En esta obra
César, al mismo tiempo que atacaba, defendía sus interese políticos. Corresponde
esta obra a la literatura panfletística de la época.
Si César hubiera escrito solo estas obras no
hubiera conquistado un puesto en la historia de la literatura. Augusto,
considerando indigna de César su producción poética, prohibió que se publicara.
Tácito, a este respecto, dijo irónicamente que César había tenido suerte, pues
no siendo mejor poeta que Cicerón fue sin embargo más afortunado que él, puesto
que muy poca gente llegó a conocer sus versos.
La fama literaria de César se debe
principalmente a sus obras históricas. La Antigüedad elogió también las
cualidades oratorias de César, resplandecientes en sus discursos, de los que
sólo algunos fragmentos han llegado hasta nosotros. Según opinión de Quintiliano
fue como orador casi igual a Cicerón (10,1,114). Cicerón mismo elogia no sólo
la pureza y elegancia del lenguaje de César, sino también su declamación y
presentación (Bruto, 252,261 ss.). Por los fragmentos conservados
podemos apreciar que el estilo oratorio de César era muy distinto del
ciceroniano. Sin llegar al extremo del aticismo, se aproximaba bastante a él.
Aparte de todo el material literario mencionado, resta por aludir a la correspondencia de César. En la Antigüedad circuló una colección de sus cartas. En la actualidad sólo se conservan unas pocas que Cicerón adjuntó a las suyas dirigidas a Ático.
La producción historiográfica
de César comprende Commentarii de bello Gallico (Comentarios
sobre la guerra de las Galias) y Commentarii de bello civili (Comentarios
sobre la guerra civil). Ambas obras constituyen una inestimable fuente de
información para conocer los acontecimientos del periodo final de la República.
El título de
Commentarii que César dio a sus obras alude a los informes o despachos
militares enviados por su propia mano al Senado, así como a resúmenes y apuntes
personales redactados facile atque celeriter (de forma rápida y
sencilla), como él mismo dice. Sin embargo, el título no debe inducirnos a
considerarlas sin más un trabajo documental ya que estas obras han sido
cuidadosamente estructuradas y sometidas a un estudiado proceso de elaboración
literaria.
Para la composición de
estas obras utilizó sus propios diarios de campaña (cuando narra
acontecimientos en los que participó personalmente), los informes de sus
oficiales (cuando se trata de acontecimientos de los que estuvo ausente) y
además los informes que el propio César envió al Senado.
Abundan en ellas los
excursus de tipo geográfico y etnográfico, propios de la mejor
historiografía literaria, (debidos a la observación de César sobre lugares,
hombres y pueblos; aunque en ocasiones parece depender, al menos parcialmente,
de fuentes literarias) y los discursos retóricos.
Los historiadores latinos, a
ejemplo de los griegos, acostumbraron a intercalar discursos, incluso
ficticios, en sus obras históricas; César, aunque no abusó de este procedimiento
no prescindió de él. Utilizó siempre en estos casos el estilo indirecto, que
reproduce el pensamiento pero no las palabras textuales del orador. Dichos
discursos son de sobria energía y de lógica claridad en las deducciones.
A pesar de las pretensiones
de objetividad manifestadas repetidamente por el autor, de las que es
muestra también la narración de los hechos en tercera persona, lo
cierto es que en ambas obras se puede apreciar una evidente
intencionalidad apologética y propagandística de su propia figura, de sus
hazañas militares y de su actuación política, aunque esta distorsión
nunca llega a falsear la realidad de los datos históricos.
Desde el punto de vista estilístico,
las obras de César destacan por la pureza, la simplicidad
y la elegancia de la lengua latina. Su prosa se caracteriza por la
claridad sintáctica, la ausencia de anomalías
gramaticales, la selección de un léxico claro y la
renuncia a la sinonimia o a los términos arcaicos o raros. La narración de los
hechos y la descripción de los paisajes contiene sólo los datos esenciales.
Tienen precisión, viveza y dramatismo.
• La guerra de las
Galias,
la primera obra desde el punto de vista cronológico, fue compuesta por César
entre el 52 y el 51 a.C. Comprende siete libros en
los que se describen las operaciones militares de la campaña de conquista de los
territorios galos llevada a cabo entre los años 58 y 52. En ellos se narran los
siguientes acontecimientos:
Libro I. Guerra contra los
Helvecios y contra Ariovisto.
Libro II. Sumisión de Bélgica.
Libro III. Sumisión de los pueblos de la Galia
occidental.
Libros IV-VII. Consolidación de la conquista de la Galia. La sublevación general de los pueblos galos bajo el mando de Vercingetórix y su derrota final
Existe un libro octavo, en el
que se relatan las últimas operaciones y el final de la guerra, pero parece ser
que no fue escrito por César, sino por uno de sus oficiales, llamado Aulo Hircio.
No es fácil decidir si César
compuso los Comentarios sobre la Guerra de las Galias año tras año y si
fueron publicados también año tras año para contrarrestar la oposición del
Senado, o si los compuso de una vez, después de terminada toda la guerra.
Una solución de compromiso es
la propuesta recientemente: César fue redactando año por año los Comentarios,
pero los publicó como una obra unitaria entre el 51 y 50 a. C., al solicitar de
nuevo el consulado.
César intenta probar que fue
arrastrado, a pesar suyo, a la conquista; disimula sus intenciones; atenúa sus
fracasos; censura o elogia, según las circunstancias, a sus lugartenientes y
oficiales; su proceder, no siempre irreprochable, lo presenta bajo el punto de
vista más favorable; hizo justicia al mérito de sus adversarios galos, con lo
que indirectamente realzaba su propio mérito.
En el De bello Gallico
César aplica estrictamente su principio de analogía purística (Tamquam
scopulum ita fugias inauditum atque insolens verbum: evita la palabra rara y
poco frecuente del mismo modo que evitas una roca ). Lo aplica en todos
los aspectos: vocabulario, forma verbal, fraseología y
construcción.
·
La
guerra civil (tres
libros) fue elaborada por César hacia el 47 a.C. para contar los
pormenores de su enfrentamiento militar con Pompeyo entre los años 49 y 48 a.C.
Se compone de tres libros que relatan, sucesivamente, la conquista de Italia por
César, la persecución de Pompeyo hasta Dirraquio, las luchas en Hispania contra
los generales pompeyanos Afranio y Petreyo, el asedio de Marsella y la batalla
de Farsalia. El último libro, que se considera incompleto, concluye con la
llegada de César a Alejandría, donde le es comunicada la muerte de Pompeyo.
Los Comentarios sobre la
Guerra Civil debió escribirlos entre el 49 y el 44 a. C.; en cuanto a la
fecha de publicación, tampoco a este respecto hay pruebas convincentes. Los
hechos que narra se extienden desde el 49 a. C. hasta el 48 a. C. (comienzo de
la Guerra de Alejandría). El curso posterior de la guerra civil se narra en tres
libros de autor innominado: Bellum Alexandrinum, Bellum Africum
y Bellum Hispaniense.
En lo que se refiere a la Guerra Civil,
intenta inculpar al Senado y a Pompeyo como responsables del conflicto y
justificar su conducta: son evidentes los intentos de apología personal y la
ironía que utiliza contra sus adversarios.
La consideración de todo esto es suficiente
para hacer a César sospechoso de haber sometido los hechos a una “elaboración”
o incluso de haber “disfrazado” los hechos. Pero César procedió con
gran maestría consiguiendo dar la impresión de gran objetividad y resulta
muy raro comprobar en él la falta real de verdad.
El Bellum Civile no es estilísticamente
tan estricto. Quizás se deba a que César lo escribió con prisas y debió adaptar
a veces imperfectamente los informes de sus oficiales.
EL CORPUS CAESARIANUM.
El libro VIII de la obra De bello Gallico
llena la laguna cronológica existente entre el Bellum Gallicum (I-VII,
años 58-52 a. C.) y el Bellum Civile (años 49-48 a. C). Es decir, el
periodo 51-50 a. C. este libro comprende las últimas resistencias y la
pacificación. Su autor es Aulus Hirtius, suboficial mayor de César.
Indudablemente debió participar en la confección de los Commentarii y
asimilar en parte el estilo de César. No cabe determinar la fecha en que se
escribió. El prólogo, por lo menos, se redactó después de la muerte de César.
Aulo Hircio cayó ante Módena, siendo cónsul, el 43 a. C.
Quizás sea también Aulo Hircio el autor de la
obra anónima que se incorpora después de los tres libros del Bellum Civile
con el título De bello Alexandrino. Comprende las campañas del año 47 a.
C. Los libros que narran las campañas del 46 y 45 a. C., De bello Africano
y De bello Hispaniense, debieron ser redactadas por oficiales carentes de
dotes estilísticas. Para el filólogo resultan ambas obras interesantes por el
“sermo castrensis” que contienen.